24 de julio de 2008

23 de junio de 2008

Cabezas Rodantes



Luego de caer decapitado ante el borrego, el conejo volvió como zombie e incendió el condado para infortunio de los residentes.

4 de junio de 2008

3 de junio de 2008

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Sueño Infinito de Pao Yu

Pao Yu soño que estaba en un jardín idéntico al de su casa. ¿Será Posible, dijo, que haya un jardín identico al mío? Se le acercaron unas doncellas. Pao Yu se dijo atónito: ¿Alguien tendrá doncellas iguales a Hsi-Yen, a Pin-Erh y a todas las de la casa? Una de las doncellas exclamó: "Ahí está Pao Yu. ¿Como habrá llegado hasta aquí?" Pao Yu pensó que lo habían reconocido. Se adelantó y les dijo: "Estaba caminando; por casualidad llegué hasta aquí. Caminemos un poco." Las doncellas se rieron. "¡Qué desatino! Te confundimos con Pao Yu, nuestro amo, pero no eres tan gallardo como él." Eran doncellas de otro Pao Yu. "Queridas hermanas -les dijo-, yo soy Pao Yu. ¿Quién es vuestro amo?" "Es Pao Yu", contestaron. "Sus padres le dieron ese nombre, que está compuesto de lso dos caracteres Pao (precioso) y Yu (jade), para que su vida fuera larga y feliz. ¿Quién eres tú para usurpar ese nombre?" Se fueron, riéndose.
Pao Yu quedó abatido."Nunca me han tratado tan mal. ¿? Por qué me aborrecerán estas doncellas.¿Habrá, de veras, otro Pao Yu? Tengo que averiguarlo." Trabajado por esos pensamientos, llegó a un patio que le pareció extrañamente familiar. Subió la escalera y entró en su cuarto. Vió a un joven acostado; al lado de la cama reían y hacían labores unas muchachas. El joven suspiraba. Una de las doncellas le dijo: "¿Qué sueñas Pao Yu, estás afligido?" "Tuve un sueño muy raro. Soñé que estaba en un jardín y que ustedes no me reconocían y me dejaron solo. Las seguí hasta la casa Y me encontré con otro Pao Yu durmiendo en mi cama." Al oír este diálogo Pao Yu no pudo contenerse y exclamó: "Vine en busca de un Pao Yu; eres tú." El joven se levantó y lo abrazó, gritando: "No era un sueño, tú eres Pao Yu." Una voz llamó desde el jardín: "¡Pao Yu!" Los dos Pao Yu temblaron. El sañado se fue; el otro le decía: "¡Vuelve pronto, Pao Yu!" Pao Yu se despertó. Su doncella Hsi-Yen le preguntó: "¿ Qué sueñas Pao Yu, estás afligido?" "Tuve un sueño muy raro. Soñé que esstaba en un jardín y que ustedes no me reconocieron... "


Tsao Hsue-Kin(1719-1764) Sueño del aposento rojo.

27 de mayo de 2008

Grolou por el barrio

Buena onda este guachin , que pone color a la gris buenos aires. una vuelta me lo cruce pintando a la vuelta de casa y le pase un pegote. Fue un alto encuentro, Sobre todo poruqe me venia encontrando a pipo chipolatti sin parar.

www.grolou.tk













¡¡Te amo celia!!
¿?

Langer varios















Extractos tratado de la delincuencia

La inutilidad de las leyes

Yo veo que de acuerdo a estos lectores son más las leyes que se infringen que las que se cumplen, lo cual le hace pensar a uno que las leyes han sido establecidas precisamente para eso, para que no se cumplan; lo cual viene a demostrar que este es un país que cumple fielmente ese precepto de su Constitución, dónde se asegura que es tierra de libertad para todos los hombres de buena voluntad.
Yo creo que de esta buena voluntad se necesita mucha y muy robusta para recordar tantas leyes y para infringirlas a todas, y a las que no se infringen, quebrantarlas, y a las que no se quebrantan, violarlas, y a las que no se violan, se fuerzan, y a las que no se fuerzan ni se violan, se tuercen como medias de pobres, se adaptan como trajes de serie, quedando las pobres tan maltrechas, tan sin jugo, tan sin ley, que ya no son leyes, sino entuertos, y tienen tanto de derecho como la giba de un dromedario.


La Coima


Es que estamos en el Imperio de la Coima, en el reinado del pichuelo, en el país de la granjería. Días pasados recibí la carta de un lector que firma Potito Mangianello; en recuerdo de aquel inefable Potito que anduvo mezclando en el lío de la Poey, Santiago y compañía.
Bueno; este señor Potito Mangianello me decía en la carta que los barrenderos municipales ganaban setecientos pesos mensuales, enviándome una lista de coimas organizadas, lista que uno de estos días reproduciré para asombro de las generaciones venideras y para actual orientación de estudiantes y otras gentes.
La coima; la coima es la polilla que roe el mecanismo de nuestra administración, la rémora que detiene la marcha de la nave del estado (y esta vez es cierto el mito de la rémora y la macana de la nave del estado ); la coima es el aceite lustral con que cuanto bicho inspector y subinspector que vagabundea por ahí, lubrifica sus articulaciones y engorda su estómago; la coima es la madre de muchos bienestares, el alma de numerosas prosperidades, el ángel tutelar de los que venden aserrín por harina, achicoria por café, pan quemado por chocolate, mármol molido por azucar; la coima es la diosa protectora de todos los comisarios que entran flacos y salen gordos, de todos los magistrados que se taponan los oídos para no escuchar los alaridos de la justicia, ¿qué no es la coima, la enorme, la nutritiva coima?
Donde se clave la vista, allí está: invisible, segura, efectiva, certera. La coima es la que moviliza los escritos en un juzgado; la coima es la que arranca un certificado de buena conducta para un específico facineroso; la coima es la que le da cuidadanía de honestidad a un granuja cien veces más ladrón que el mal ladrón Gesta; la coima es la que ablanda y humaniza al inspector personudo, al abogado recio, al escribano melifluo, al oficial de justicia inexorable, al médico talentudo. La coima, invisible, penetrante, ardua e infalible, penetra por todas partes y compra al grande, al cogotudo y al severo como al pequeño, al modesto y al humilde que se conforma y transige con tal que le den para un café con leche.
Panaderos, lecheros, hueveros, mercaderes de aceite, de vino, de drogas, dueños de fábricas, de industrias, de millones, ministros, covachuelistas, embajadores, jueces, presidentes de cualquier cosa, escritores, periodistas, comisarios, no hay uno que resista la coima, no hay uno que frente a su mocedad, que no se le rinda, después de una lucha más o menos larga. Y el que no coimea... deja coimear.

Por eso...

Por eso, cuando en su camita de hombre honesto, con los botines a la cabecera y las medias colgando de un travesaño de la silla, muere un hombre que manejó los caudales públicos y salió de las covachas administrativas tan ratón y tan pobre como entró, los magníficos furbos, los estupendos truhanes, los maravillosos sinvergüenza, dicen, compungidamente:
Era un buen Hombre, pero no sabía robar. Fue bien intencionado, pero no supo coimear.
Y es que las leyes, amigo lector que no coimeas (porque no puedes), es que las leyes se han hecho para eso: para dar de comer a innumerables y flacos pelafustanes, a indescriptibles y gordos tiburones. Si no se pudiera robar, ¿qué fin habría en hacer gobierno?


[El mundo, 16 de enero de 1929]


Roberto Arlt, Tratado de la delincuencia –Aguafuertes Inéditas-.

Ciclo



Argumentos Anotados por Nathaniel Hawthorne

Un hombre, en la vigilia, piensa bien de otro y confía en él plenamente, pero lo inquietan sueños en que ese amigo obra como enemigo mortal. Se revela, al fin, que el carácter soñado era el verdadero. La explicación sería la percepción instintiva de la verdad.
En medio de una multitud imaginar a un hombre cuyo destino y cuya vida están en poder de otro, como si los dos estuvieran en un desierto.
Un hombre de fuerte voluntad ordena a otro, moralmente sujeto a él, la ejecución de un acto. El que ordena muere y el otro, hasta el fin de ses días, sigue ejecutando aquel acto.
Un hombre rico deja en su testamento su casa a una pareja pobre. Ésta se muda allí; encuentran un sirviente sombrío que el testamento les prohibe expulsar. El sirviente los atormenta; se descubre, al fin, que es el hombre que les ha legado la casa.
Dos personas esperan en la calle un acontecimiento y la aparición de los principales actores. El acontecimiento ya está ocurriendo y ellos son los actores.
Que un hombre escriba un cuento y compruebe que éste se desarrola contra sus intenciones; que los personajes no obren como él quería; que ocurran hechos no provistos por él y que se acerque a una catástrofe, que él trate, en vano, de eludir. Este cuento podría prefigurar su propio destino y uno de los personajes sería él.



Nathaniel Hawthorne, Note-books (1868).

El Jimi



Distraerse

Un cazador para asustar la caza prendió fuego a un bosque. De pronto vió a un hombre que salía de una roca.
El hombre atravesó el fuego sosegadamente. El cazador corrió tras él.
-Diga, pues. ¿Cómo hace para pasar a través de la roca?
-¿La roca? ¿Qué quiere decir con eso?
-También lo vi pasar a través del fuego.
-¿Fuego?¿Qué significa fuego?
Ese perfecto taoísta, completamente borrado, no veía las diferencias de nada.



Henri Michaux, Un Barbare en Asie.